viernes, septiembre 15, 2006

Creer en la eternidad de las cosas...

No es más que una utopía, no es más que una farsa que uno mismo se impone y de la cual se alimenta día a día... hasta el día en que deja de serlo... cómo volver a creer que se podrá de nuevo, si se llegó tan alto para en un segundo estar en el suelo... de verdad que es muy difícil.
Cierto es que el corazón todo lo puede, todo lo afirma pero cuando éste ha perdido su vigor y sus ganas de latir, el camino no sólo es difícil sino imposible...
Que no daría porque el tiempo no existiera o que se detuviera de vez en cuando para revisar lo hecho... cuanto se aprendería, cuanto se arreglaría este castillo de ilusiones que muchas veces el viento mueve... pero ya está, los sucesos siguen y no pararán, ni ahora ni en mil años, no queda más que entrar en el globo y dejarse llevar... allá uno con la energía que le ponga a cada uno de sus movimientos... mientras tanto no queda más que seguir respirando, dando soplos de vida eternos y que no acabarán... a menos que uno diga lo contrario.

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