
No esperábamos nada especial, tan sólo divertirnos y darnos un lugar en esta gran fiesta que terminaba a una noche de distancia. Tal vez era el presagio de un fin abrupto, donde la única que entendía todo era la luna que como sabiendo que la necesitaríamos se detuvo aquella noche en nuestras cabezas. Pero como entender en un segundo que todo se detendría y que la historia de nuestras vidas cambiaría.
Sentí el mundo mover, sentí el peso de la penumbra sobre nuestros cuerpos y el comienzo de la angustia. Fracturado en lo más íntimo de nuestros temores, vimos como el pasar de los minutos se hacía eterno aferrando nuestras esperanzas a tan sólo poder seguir respirando.
Y vimos como nuestras almas se derrumbaron, vimos como nuestra querida tierra se estremeció y nos hizo arrodillar, y vimos que nuestro pueblo, nuestra gente, nuestra patria se lastimó de tal forma que a cada uno de nosotros aun nos duele.
Pena por mi tierra, tristeza por nuestra gente y lastimado en el alma por el sufrimiento de quienes nos sentíamos privilegiados de vivir en un edén. Ganas de llorar he sentido y de preguntarle a él, el porqué de esta forma.
Tan sólo quiero que mi país se levante y vuelva a caminar como lo hacía, orgulloso de si mismo y con la elegancia de un caballero. Mas ahora tan sólo quiero pensar y creer que todo esto ha terminado......... y que ya sucedió todo.
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