
Cuando las palabras son tantas y confusas a la vez, siento caer el peso de la vida sobre mis ojos y no pienso más que arrancar.
No entiendo, no logro entender porqué fui yo y mi corazón los que se trizaron y dejaron al frío cruzar. Ahora, cuando comienza a salir el sol y las flores a brotar no me siento más que marchitar, con un corazón apretado que me grita ¡POR QUÉ!...y yo, sin respuesta.
Pero sólo pido una sonrisa, sentir que la sangre está de vuelta con toda esa fuerza que en algún momento tuvo y poder quererla como nunca lo he hecho... quiero amarla como en los viejos tiempos...pero me cuesta... tan sólo sentir la tierra en mis pies quisiera y saber que estoy de vuelta, dispuesto a todo por ella y a borrar aquel sueño que en algún momento quiso crearse.
Pero tú, maldito corazón que te has enfriado sigues ahí sin darte cuenta que hay un mundo entero por armar y no reaccionas... el peso de tus palabra no hace más que ahogarte, y no haces nada. Si tan sólo supiera el camino te lo mostraría y te haría avanzar, más ahora me estás matando... y sólo esperas.
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