sábado, septiembre 16, 2006

Mil razones para quererla

¿Cuanto trabajo debe realizar para que la veamos descansar?... quién sabe, lo único cierto es que se trata de una flor que no para de mostrar sus pétalos. Cómo no conocerla y no admirarla a la vez, si cada suspiro de aire que toma lo transforma en energía, si es como un río que nunca para de correr, y que muchas veces sus aguas tienen más energía que la que da el sol, y que muchas veces son tan revueltas que moja a muchos... para bien o para mal, es inevitable empaparse de su esencia, de su fuerza y de su tesón.
Cómo no quererla, si a cada brazo que le crece no hace más que vigorizarla y reafirmar su forma de ser... caminos muy distintos pueden tomar, direcciones muy contrarias pero siempre se trata de la misma agua con el mismo origen, el mismo vientre que fue capaz de generar pequeños causes tan turbulentos como indescifrables.
Su sola presencia crea un hogar, su sola presencia hace que el mundo gire, su sola presencia ilumina nuestras vidas y si no estuviera, todo, absolutamente todo sería más oscuro y lento.
Si nunca le he dado las gracias, es por creer que nunca me faltará y que nunca se me ira de las manos... si nunca le he dicho te quiero, la verdad no lo se... o más bien por pensar que esa simple palabra es muy poco, y que en realidad no existe aun un término que logre definir el amor que se le tiene.
Cientos de razones pueden jugar en contra o mil razones a favor... da lo mismo, lo único cierto es que la quiero por lo que es y como es... por ser alguien difícil de olvidar y porque forma parte de nuestro ser... simplemente ha sabido ser lo mejor, incuestionable ante los ojos de tus semillas e inigualable ante la mirada del mundo... gracias por la vida, gracias por tu amor, gracias por tu paciencia, gracias por tu entrega... gracias, por ser mi MAMÁ.

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