Un mundo de
distancia y mi necesidad de acercarme a ustedes es directamente proporcional
entre aquel punto y el mío. Me tiembla el cuerpo y me tiembla el corazón de
pensar en aquel momento, donde a cada una la tomare en mis brazos y las alzare
al cielo, como agradeciéndole a la vida el tenerlas. En una distancia eterna y
días pesados se han transformado este epilogo de hora, que no logran sacar de
mi cabeza el instante en que pise mi tierra y pueda demostrarles con una
sonrisa lo inmensamente feliz que estoy.
Como un
niño chico esperando un regalo estoy, añorando desempolvar mis sentimientos por
tanto tiempo reprimidos y que prometo no esconder más. Las amo como si se me fuera la vida en ello,
las amos porque las quiero ver gigantes y porque se que soy correspondido por
cada uno de esos corazoncitos.
Nada mas
quiero que me regalen sus abracitos, nada mas quiero que me regalen sus
sonrisas… y me digan ¡ PAPÁAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!
.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario