Se han
sucedido una infinidad de años desde que entraste en nuestros corazones, como
un ladrón llevándote un pedazo de nuestras vidas, más no sabíamos que nos
devolverías el amor multiplicado por cuatro seres que han sido incondicionales
en su caminar.
Nos
entregaste comprensión, solidaridad, cariño, respeto por la vida y un amor
infinito hacia nosotros… que muchas veces nos hace dudar de cómo debemos
dimensionar tanta entrega.
Te admiro…
y te admiramos porque eres un tremendo hombre que ha sabido ser tal. Tus bebés
son el reflejo de lo correcto que enseñas cada día, Élyca tu soporte en vida
dándolo todo por ti y por nosotros. Son una familia que tiene y ha cumplido
todo el propósito que tiene la vida para la humanidad. Y hoy, con ese brotecito
nuevo cimentarán el futuro como la gran familia que son.
Te admiro
en tu labor, porque fuiste el reflejo de una institución que necesitamos y
observamos. La vocación de servir al prójimo nunca lo vi mejor reflejado que en
tu actuar y de seguro lo seguirás haciendo a la distancia.
Eres un
bello ejemplo para todos nosotros Eduardo, y me enorgullece haber cruzado mi
vida contigo.
Porque ya
trascendiste en nuestras vidas queremos seguir viéndote hacer todo cuanto te
propones en la vida.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario