Una hoja al viento
Creciste de una forma tan vertiginosa que no alcancé a
darme cuenta de tus pensamientos independientes y autovalentes. Comenzaste a
caminar como con la delicadeza de una hoja al caer cruzando el viento, al
momento que te alimentabas de aire llenando tu mente de una amplitud que cada
día me sorprende.
Te admiro tu cada vez mayor independencia sin perder
un mínimo de tu bella y delicada fragilidad, volando en una danza que la
quisiera eterna.
He perseguido tus movimientos y tu crecer sin que te
des cuenta, he inmortalizado momentos en un lente que me permiten recordarte
desde el comienzo, y no me canso de hacerlo.
Me amplías el corazón de una forma que ni lo crees ni
imaginas. Eres parte de mi vida por la eternidad de mi existencia y eres uno de
los cuatro brotecitos que me dan el impulso cada día, tanto de seguir
respirando como de caminar hacia el frente.
Te amo a rabiar, aunque no lo diga, aunque no lo veas
pues mi estampa fría lo impide. Eres un orgullo mío y de seguro de mamá, y te
amamos tal cual eres.
Forja tu futuro, que mamá y yo siempre estaremos para
ti, pues eres nuestra razón de vivir. Inunda tu mente abierta con cuanto saber
puedas y enséñanos como el mundo cambia, pues siempre estaremos para oírte y
verte.
Te amo
Amanda
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